
Existen varias maneras de sospechar que un niño puede tener problemas en la percepción auditiva:
- Anomalías en el lenguaje oral. Le cuesta expresarse verbalmente.
- Problemas al pronunciar un sonido o una palabra.
- Necesita que le repitan las cosas varias veces.
- Problemas de concentración y atención en clase.
- Le molesta que chillen alrededor suyo y se pone nervioso.
- En clase se despista con facilidad.
- Le cuesta aprender otros idiomas.
- No puede estudiar con la televisión o música alrededor.
- Incapaz de recibir varios mandatos a la vez. Si sospechamos de algún problema auditivo, debe acudir al especialista para realizar un examen completo.